jueves, 9 de julio de 2015

No sabes nada

Estoy triste. Un poco por mí. Pero sobre todo, por este mundo.

Estoy triste porque veo a mucha gente buscando la igualdad entre personas, pero siempre hay algo que falla: o no son padres y entonces no entienden a los padres, o no son mujeres, o no son hombres, o no son empresarios, o no están en el paro, o no les han cortado la luz... y entonces se va a la mierda el buen propósito. No tenemos todos los puntos de vista y así la empatía no funciona. Y no sé si queremos saber. Es más fácil opinar sin saber. Sabiendo la cosa cambia y es un rollo.

"Te entiendo, pero..." A la mierda tu pero. Esto no es "o conmigo o contra mí", es que si no estás conmigo no estás contigo tampoco. Siempre hay que estar del lado de los que estamos porque somos lo único que tenemos.

Estoy triste porque las personas ya hace tiempo que son cosas.  "Carga familiar", "recursos humanos", "consecuencias". Muy duro. Consecuencias. Tú eres tú y tus consecuencias de mierda que no deben salpicarme a mí en mi torre de marfil. Fus fus, que me manchas. Tu enfermedad, tu problema, tú.

Estoy triste porque los que representan a la familia en este país (aunque haya alternativas, pero son invisibles, parece ser) son unos trasnochados que no saben qué coño es una familia ni les importa un carajo su familia. Ponen la cara y se piran. Pro vida. Pro cojones.

Estoy triste porque estamos confundiendo libertad con "yo no elijo eso ni muerto". Y eso no es elegir. Porque no se puede elegir. Elegir es tener opciones. Si las opciones son "malo" y "ni de coña elijo malo" no hay mucho más.

Estoy triste porque en este mundo hay un camino como la vía del Escalextric y si te sales por cualquier motivo descarrilas para siempre. O casi.

Estoy triste porque me encuentro requisitos surrealistas en ofertas de empleo como "calzar un 37" (sic) o "estar disponible 24 horas al día. 300€" Y no es por el dinero, es porque ¿qué mierda de sociedad es esta en la que hay una persona 24/7 para ti? Ningún trabajo debiera ser 24/7 excepto los de salvar vidas (y, recordatorio, un banco no es una vida). No calzo un 37, ni salvo vidas. Tampoco hago crecer el dinero. Chao.

Estoy triste porque cada vez hay más aros que pasar. El máster. La oposición. La reválida. El C2. Aprender no es eso. Y la tierra prometida, tampoco.

Estoy triste porque los árboles se mueren y no es metáfora. Los árboles de mi alrededor se están muriendo y se caen ramas que matan a personas. "Pasáis de mí, os llevo por delante". Este es el mundo.

Estoy triste porque una se esfuerza en sacar adelante su vida sin joder la vida de los demás. Pero parece ser que soy demasiado idealista. Y es que idealista es una puta web de pisos. Ahora ser idealista es eso.

Estoy triste porque nos están vendiendo una moto de 500 cc en la que nos atacamos entre nosotros. No es que el hombre sea un lobo para el hombre, es que el hombre, como el lobo, ataca si siente miedo. Y antes de que me devoren voy a mandar devorar a otro. "La culpa es de las feministas", "no, es de la RAE", "qué va, es de Grecia", "no, no, la culpa de de los padres, que las visten como putas". MOTO GP.

Y por eso estoy triste. Por estas cosas que me pasan. Pero estoy más triste por estas cosas que veo.

En todo caso, gracias por leer.

2 comentarios:

Jorge Bermejo dijo...

Hola Gloria, lamento que choques con la realidad tan bruscamente, te diría que no estés triste, que no merece la pena, pero ambos sabemos que no es verdad, que a veces miras a tu alrededor y lo único que puedes sentir es frío. En cualquier caso siempre es agradable leerte, ya sea en verso o en prosa. Espero que pase pronto tu tristeza. Un abrazo.

Gloria Gil dijo...

Gracias, Jorge. En realidad estoy más cabreada que triste. Y eso es bueno. Se me pasa. Pero alguien tenía que decirlo :)