viernes, 27 de marzo de 2015

Quedarme donde estoy

Yo quiero montar en bicicleta
e ir en  manga corta por calles de adoquines.
Yo quiero oler a hierba
y ser tormenta y siesta.
No puedo seguir con este carro,
no soy lo que yo pienso
ni quiero que lo creas.
Yo quiero marcharme sin marcharme,
quedarme donde estoy
y no quedarme quieta.

miércoles, 25 de marzo de 2015

HUBO TAMBIÉN

Hubo también
quien quiso ser princesa
para explicar los errores
y no soltar el trono en el dilema.
Vimos quién pudo hacerlo diferente
si el cielo, hados, cuerdos
lo hubieran permitido.
Dinámicas de siempre,
grupos monopersonales,
un sueño que se destroza,
pero no cae en el olvido.

lunes, 23 de marzo de 2015

No dejes que la oscuridad

Todos nuestros hijos
tienen nombres hermosos.
Tú podrías ser mi hermano,
¿por qué ese obstáculo?
Todas nuestras manos
pueden trabajar juntas
si las dejamos realmente volar.
Lo que haga falta. Cuando puedas.
Tranquilo. Te entiendo.
Todas esas palabras de oxígeno, ¿las recuerdas?
Pero tienes que ser permeable
¿de acuerdo?
Tenemos que dejar de decir "tenemos que".
Y entonces nuestra petición
no será escuchada.
Pero nos hará gracia.

viernes, 20 de marzo de 2015

OIKOS

Esto es el desgaste máximo.
Lo más antihumano.
Ser humano es ser
sin tener que ser más que humano.
Maravilla. No hay reembolsos.
Maravilla.
No a las venas que caen o suben.
No a mentir. No jugar a ganar.
Yo tengo esto,  ¿te gusta?, ¿no?, ¿por qué?  Hablemos.
Dime qué, pero no cuánto.
Un día, hace mucho,
en un tiempo mítico,
la economía era etimológica
y hablaba de la casa.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Me he sentado

Hoy mi hijo está enfermo. Su frente arde y yo solo puedo darle 3 ml de un ibuprofeno que le hace vomitar. Y ¿sabéis lo que he hecho?  Me he sentado. Me he sentado con su frente ardiendo sobre mí porque estoy cansada y él está cansado y probablemente lo único que él deseaba o necesitaba era eso: que yo me sentara.

Mi hijo tiene fiebre y se paraliza el mundo. Se hace pegajoso como el ibuprofeno. No pasa el tiempo, pero pasan las cosas. Las cosas que hay que hacer te atropellan. Vamos, vamos, vamos. Y tú estás en un ibuprofeno pringoso de terrible sabor sin poder te mover, con un niño enfermo en brazos pensando Dios, cómo le arde la frente, menos mal que mañana es fiesta, mira que como me ponga yo enferma, ay , creo que me duele la garganta, ahora quién lo cuidará, por qué se habrá puesto malo, es porque lo cuido mal...

Así que me he sentado. No sé nada más.

lunes, 2 de marzo de 2015

MÁS 24

No te conocía. Nadie
te había visto todavía. Entraste
unas horas tarde a mis brazos. Horas
que ya no recupero. Pero
quiero compensártelas con días. Aún recuerdo
que olía a mimosas en la puerta. No llegabas
hasta que la primavera no dijera "yo sí llego". Pasabas
de un lado a otro de mi cuerpo. Y ahí te vi,
el día después todo hecho bola. Y posibilidades. Eras
un desconocido para mí. Lo sigues siendo
ahora que ya sí te conozco. Un año
no siempre es suficiente, pero aún debo
enseñarte a decir "vaca" y "por favor". Aún debo
explicarte por qué el olor de las mimosas es el tuyo.  Como es tuya
toda la vida que cabe, que cupo
en la sábana arrugada que fue madre
esas tus primeras veinticuatro horas.